LOCALIZACION
Ubicado en el corazón de la capital provincial más
real de México, Camino Real Oaxaca refleja el esplendor virreinal
de la Nueva España en un magnífico valle en el que
un milenario modo de vida se aproxima a lo perfecto. El propio hotel,
situado en el corazón del Centro Histórico de Oaxaca,
ocupa lo que es un monumento del siglo XVI, en los pasillos antiguos
frescos han sido rescatados. Valoradas en millones de pesos, doce
obras maestras de la pintura colonial cuelgan en el vestíbulo
y en el restaurante principal El Refectorio. La mayoría de
las habitaciones tienen vista a las antiguas calles del Centro Histórico
ó alguno de los cinco patios animados con flores en los que
el confort del siglo XXI se amalgama con un gracioso estilo colonial
de vida que aún no se ha desvanecido. El escenario de jardinería
comprende 87 tipos distintos de flores y plantas. El Rey y la Reina
de España, el Príncipe de Gales y muchos presidentes
mexicanos se han alojado en Camino Real Oaxaca.
Capital del estado de Oaxaca, la
ciudad de Oaxaca está en el valle de la Sierra Madre a unos
1,550 metros sobre el nivel del mar, alrededor de 500 kilómetros
al sureste de la ciudad de México. El conquistador, Hernán
Cortés, al serle ofrecido que escogiera tierras en el reino
que había conquistado para el Emperador Carlos V, eligió
el Valle de Oaxaca; para él era la gema más brillante
de la Nueva España. Siglos antes, los mixtecas y zapotecas
habían edificado grandes centros en el valle. Estas zonas
arqueológicas están entre las más fascinantes
de todo México. Hoy, declarada Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO, Oaxaca brilla como hogar de algunos de los mejores
artistas de México. El barro negro modelado por sus artesanos
es apreciada en el mundo entero. Los gourmets alaban la gastronomía
local, especialmente la variedad de moles, algunos dicen que el
mezcal de Oaxaca es aún mejor que el tequila.
CATEGORIA
El Camino Real Oaxaca ostenta la codiciada clasificacsión
de cuatro diamantes otorgada por la American Automobile Association.
De acuerdo a una encuesta hecha y
publicada por la revista Travel&Leisure, Oaxaca es absolutamente
el mejor destino de México, Centroamérica y Sudamérica.
Los lectores han clasificado a Oaxaca como uno de los siete mejores
destinos del mundo, al lado de Sydney, Roma, Florencia, Bangkok,
Ciudad del Cabo y Nueva York.
HISTORIA DEL HOTEL
Europa tiene castillos convertidos en hoteles, la India tiene magníficos
alojamientos en lo que antaño fueron los palacios de los
rajahs, y México tiene el Camino Real Oaxaca. Construido
en 1576 como Convento de Santa Catalina de Siena, sus pasillos fueron
recorridos durante casi 300 años por los delicados pies de
las religiosas. Durante agitadas épocas en 1862 las religiosas
fueron ordenadas para abandonar el convento y su antiguo hogar fue
convertido en oficinas para la burocracia municipal hasta 1972,
fecha en que se inició la restauración. El Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH) supervisó
la decoración interior. Equipos de expertos se dieron a la
tarea de restaurar los frescos que adornaban los antiguos muros.
Los pisos fueron reordenados según el diseño original
y donde fue posible se repararan los tesoros artísticos de
antaño. En el Camino Real Oaxaca no hay dos cuartos exactamente
iguales, pero todos ofrecen confort moderno en un escenario colonial
español.
MAS SOBRE LA HISTORIA DEL HOTEL
Las referencias históricas muestran que la construcción
del Convento de “Santa Catalina” empezaron el 12 de
febrero de 1576. Fue el segundo convento fundado en México
para la orden religiosa de las monjas dominicas. El obispo Bernardo
de Alburquerque encargó al fraile Hernando Cavarcos la supervisión
del proyecto y el manejo de su construcción inicial.
Esa construcción se efectuó
en diversos periodos, en consonancia con las diversas fases de desarrollo
por las que pasaba en el momento toda la comunidad. Se buscaba una
mejor adaptación a los cambios que ocurrían en la
sociedad de Oaxaca. Esto es evidente por los rasgos que exhibe el
Convento de Santa Catalina y muestran cómo se relacionaba
con el mundo exterior.
Por ejemplo, en el siglo XVII se
celebraban en la Capilla servicios religiosos públicos, y
también se puso a disposición del uso público
la fuente de la lavandería del Convento, conocida hoy como
“Los Lavaderos.”
“Los Lavaderos” está
situada en el patio de la esquina noroeste. Consta de piletas de
piedra tallada en una fuente en forma de octágono con una
cúpula. Esta instalación está considerada como
uno de los sistemas hidráulicos más ingeniosos de
la época colonial. El flujo del agua corre desde el centro
de la fuente hasta las doce piletas, manteniendo un nivel constantemente
fijo.
A consecuencia de las Leyes de Reforma
de 1862 se suprimieron los conventos de monjas. Esa situación
produjo cambios muy importantes a la propiedad. Primero se trasladó
allá el gobierno de la ciudad, seguido por una cárcel
municipal. Más tarde se incluyeron dos escuelas. Pocos años
después, en 1873, regresaron algunos departamentos de la
iglesia que habían ocupado el antiguo arzobispado. Entonces
se añadió a la propiedad un atrio para resaltar la
belleza de las obras de arte que adornan el edificio.
Un paseo por la propiedad revelará
dos rasgos destacados: “La Antigua Recámara”,
que se dice perteneció al Obispo de Alburquerque, artífice
de la construcción del convento. El mobiliario, según
se dice, fue empeñado cuando el dinero escaseaba, y se exhibe
en el primer piso. El “Lugar Santo” también presenta
un valiosísimo mobiliario colonial antiguo, con un arte increíble
que de algún modo sobrevivió al tumulto de los siglos.
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